Respuesta de los dioses - Poemas de Hurtado de Toledo

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Respuesta de los dioses

La caterva de dioses, muy attentos
al manso ruego de la madre amada
de aquel perseguidor de pensamientos,
se alteran de escuchar tal embaxada.
Levantándose un poco en sus asientos
con habla muy cortés y mesurada
a Saturno, de todos más ançiano,
para que respondiese dan la mano.

«Cierto, hermosa, -dize el visabuelo-
que mucho que tenemos entendido
el yerro vuestro dar cuydado al çielo
hasta ver en estado al dios Cupido.
La esposa os mostrava el señor de Delo,
a cuyos rayos no ay mada escondido,
y de mi voto denle la Fortuna,
que en el dar y tirar andan a una.

Es hija del Erevo adulterina
y de la Noche, de la luz agena,
naçió sin voluntad de Proserpina;
también Cupido, según fama suena,
que por Marte anduvistes peregrina
quando Bulcano os puso la cadena.
Ansí que me pareçen para en uno
si no ay contradictor de aquesto alguno.

Ésta, al dar de los bienes y los males,
jamás mira al valor, edad ni estado.
Cupido en el tirar de los mortales
no iguala el amador con el amado.
Y, ansí, pues en destreza son iguales,
vivan con el offiçio que an usado,
que mejor es que dañen una casa,
que no que a dos palaçios pongan brasa».

Júpiter dixo que le pareçía
esta sentencia ser muy rigurosa
para la paz que el mundo pretendía,
que antes doblada guerra era dañosa;
y que si el voto suyo se pedía,
él mostraría otra dama para esposa,
y aquésta fuese la muy clara Fama,
libre, moça, ligera y linda dama.

La qual como el esposo va volando
publicando las penas y dulçores,
tierras, mares, y çielos penetrando,
y parirá de Amor çien mil amores.
Y ansí se irá el amor multiplicando,
hinchendo el mundo de sus valedores,
y llena del amor toda la tierra
nadie se quexará ni tendrá guerra.

El padrastro Vulcano dize: «Dueña,
bien escusada fuera esta embaxada
para no dar de vos nueva rreseña
por la culpa que os hize perdonada.
Mas, si es verdad lo que el rreflán enseña
-que tal hija qual madre es mamantada-
si a de bivir con vos la nueva nuera,
basta una meretriz o cantonera.

La ursa Calipso le conviene,
que de donzella vino a ser preñada,
por la quexa que Juno della tiene
y la jente será de amor vengada.
Que, al tiempo que la esposa se enajene
por seguir la veleta que le agrada,
gustará de la purga el atrevido
que a muchos dio, y avrá su mereçido».

Dize Plutón: «Mira, coxo herrero,
a Venus no tratéis de esa manera,
que alteráis el consejo. Mas yo quiero
daros mejor donzella para nuera:
la Pobreza es de padre verdadero,
hija de nuestra Madre la Primera;
dalde aquésta, viéndose cargado,
sólo de trabajar tendrá cuidado.

Y quien amare sólo tendrá aviso
de escojer la virtud o hermosura,
según que Amor para mujer la quiso,
sin buscar tanto dote y desventura.
El qual gastado va el hombre arrepiso
hasta caer de simple en sepoltura,
ansí que Amor para tener contento
con Pobreza y trabajo avrá sustento».

Neptuno, como rrico y prosperado,
con ánimo rreal dize: «Señores,
el Amor de Pobreza acompañado
muy tarde enjendrará nuevos amores.
Quien quiere amar y quiere ser amado
dones a de trocar por los favores,
y éstos no puede dallos la Pobreza,
sólo es señora dellos la Riqueza.

Ésta en mis rreinos anda tan pujante
qual es notorio a todas las rriberas.
No ay armada ni jente que no espante,
ella levanta y baxa las vanderas,
corre dende el Poniente en el Levante,
doma todas las naçiones aunque fieras.
De sólo lo que anega en mi rreinado
podía ser el mundo rrenovado.

Ésta conviene al moço para esposa,
porque con sus thesoros satisfaga
a la jente de su braço tan quexosa
y les dé con que quiten tanta llaga.
Que, aunque la quexa sea rigurosa,
no ay cossa que el dinero no la apaga.
Ansí que, la Riquezay me pareçe
sea su esposa pues que la mereçe».

Imeneo, de bodas deseoso,
a Cupido se muestra más benigno,
y ansí le busca esposa con rreposo
sin que tema de parto adulterino.
Dize: «Señores, moço tan hermoso
tal será su planeta qual su signo.
Dentro, en casa, tenéis la mesa puesta,
a Diana le dad, virgen honesta.

Él caçador y ella caçadora,
él por amor en fuego inflamado,
ella de casto fuego es la señora,
y en su templo le tiene conservado.
Si el moço alumbra el alma donde mora,
ella da luz atodo lo criado.
Y ansí, en la noche es luna soberana
y en el día claríssima Diana.

Por las rredes do está saldrán amores,
y Amor de çelos bivirá seguro.
Los hijos serán castos de dulçores
y el amor de los dos muy casto y puro.
No temerán sus tiros matadores,
quél será rresposado yo lo juro.
Si os pareçe dexadme a mí con ella,
que bien quiera al sobrino la donzella».

Apolo, que escucha atentamente
el pareçer que avíe dado Imeneo,
inflamado habló y resplasdesçiente
mostrando por la lengua su deseo.
«¿En qué rrazón señores se consiente
que votéis en un caso torpe y feo
lo que a los templos es sacrificado?
¿Puede de algún humano ser usado?

Hijos somos de Iove y de Latona
Diana y yo de un parto proçedidos.
Diéronmez el carro y çetro y la corona
para dar luz a todos los nacidos.
Sacrificó mi hermana su persona
a los dioses eternos más subidos
votando castidad con sus donzellas,
qual son cabe la luna las estrellas.

Por lo qual, no a lugar el casamiento,
ni vuestra ley ni orden lo consiente.
En el caso de quel mundo fuera muy contento,
yo no quiero a Cupido por pariente;
acuérdese me tuvo atrevimiento
tirando a Dafne flecha diferente,
y después, de las hojas de mi dama
dar a sus poetillas gloria y fama».

Saturno dize: «Hijo muy querido,
tal caso no se avíe determinado
ni ninguno de nos lo a consentido,
por tanto haz tu pecho rreposado,
menos tengas enojo con Cupido,
que no es entre parientes açertado.
Mira qual perdoné a Titán, mi hermano,
tratándome en prisión como tirano;

y si Júpiter no me libertara,
y yo no le hiziera juramento
que varón hijo alguno no criara,
aún agora estuviera en tal tormento.
Y ansí en comer mis hijos me compara
al año que boltea el firmamento.
Por tanto, diga Marte que donzella
para su hijo le pareçe bella».

Marte, con un valor Robusto y fuerte,
afirmado en la lança que tenía,
a los dioses habló de aquesta suerte:
«Señores, lo que a mí me pareçía
para quel matrimonio se conçierte
que a Cupido, mi hijo, convenía
que a Minerva le den, fuerte, avisada,
dama de aguja y pluma y del espada.

Ésta, en valor, saber y hermosura,
prudençia, esfuerço, bondad y destreza
alcança lo que pudo dar Natura;
a mujer y varón en fortaleza;
tiene majestad, desemboltura;
jamás supo su casa la Pobreza;
y si en adversidad se ve algún día,
sabrá della sacar su compañía.

Del çerebro de Júpiter críada
es, y su çiençia tiene rreçebida;
y, aunque de muchos dioses deseada,
no pudo de Vulcano ser avida.
En la laguna tiene su morada
que Tritonica llaman, y su vida
es enseñar al mundo çiençia y arte
para que se conserve en toda parte.

Ésta, señores, pido humildemente
que al zagal conçedáis en compañía,
que no avrá alguno que le descontente».
Pues es con igualdad lo que pedía,
a todos les pareçe conveniente,
ningún voto en contrario pareçía.
Buela luego Mercurio donde mora
y veis aquí do viene la señora.

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