A los diez años, Marilina Rébora estudió dibujo con Ernesto Riccio; luego fue al atelier de Vicente Puig, y posteriormente –acompañada de Susana Aguirre– asistió al taller de LucÃa Capdepont. Expuso sus obras –junto con Susana Aguirre, LucÃa Capdepont y Silvina Ocampo– en el II Salón p.a.f. (1939); en el V Salón de Primavera (1940) –organizado por la Peña de las Bellas Artes de la Provincia de Buenos Aires, en los salones del diario La Prensa– junto con Antonio Alice, Mario Anganuzzi, Justo Lynch y Ernesto Riccio; en la Exposición de Homenaje al Maestro Vicente Puig –en GalerÃas Witcomb (1943)–, y en el Salón Independiente (1945) junto con Aquiles Badi, Héctor Basaldúa, Antonio Berni, Horacio Butler, Emilio Centurión, Santiago Cogorno, Miguel Diomede, Raquel Forner, Jorge Larco, Onofrio Pacenza, Emilio Pettoruti, AgustÃn Riganelli, Raúl Russo, Raúl Soldi y Lino E. Spilimbergo, entre otros. Se halla representada en el Museo de Bellas Artes Bonaerense (La Plata) y en el Museo de Bellas Artes de San Rafael (Mendoza).
Marilina Rébora –que paralelamente desarrolló su carrera literaria– rápidamente se compenetrarÃa desde pequeña de los efluvios de la cultura, cuando frecuentaban su casa los amigos de su padre y de su infancia: Alfonsina Storni –que la sentaba en su regazo–, Arturo Capdevila, Pedro Bonifacio Palacios (Almafuerte), Leopoldo Lugones, Rafael Alberto Arrieta, Rafael de Diego, Norah Borges –que le hiciera un retrato en 1927 titulado Marilina con una naranja en la mano–, Horacio Quiroga y sus hijos DarÃo y Eglé, Ricardo Rojas, entre otros, y al decir de sus palabras:
“En Alfonsina Storni y en las de Capdevila,
Rafael Alberto Arrieta, o Rojas y de Diego,
yo hubiera abandonado tiernamente mi mano;
pero Horacio Quiroga me contenÃa luego
con su barba cuadrada. Y yo, algo intranquila,
quedaba en la escalera, vuelta desde el rellano.�
(“Los Amigosâ€�, Los DÃas de los DÃas.)
Quizá fue ese contacto de privilegio el que la llevó a la poesÃa, llegando a publicar nueve libros y a dejar más de veinte obras inéditas. A Los DÃas de los DÃas (1969) siguieron Libro de Estampas (1972), El RÃo Azul (1975), Tiempos de la Vida (1975), Las Confidencias (1978), AnimalerÃas (1980), El Lagarto estaba harto (1986), No me llames poeta (2001) y Caleidoscopio ArtÃstico (2003) –estas dos últimas, obras póstumas–.
Los DÃas de los DÃas, si es la primera obra que Marilina Rébora publica, no es la inicial de su labor, aunque ésta asà comience para el público. Ya encontramos poemas inéditos que datan de 1936, 1937 –algunos en idioma francés como Les étoiles que j’aime, Madame la lune y Mon petit rêve–, 1938, 1941, 1942, 1943, 1946, 1949, 1950 y 1951, y una mitologÃa para niños (1967). Colaboró en el diario “La Prensaâ€� de Buenos Aires, donde fueron publicados varios de sus poemas.
“Marilina Rébora nos entrega en sus páginas, con palabras lÃmpidas, despojadas de grandilocuencia pero impregnadas de sensibilidad, testimonios de episodios, de certezas y dudas de una vida intensamente vivida, transmutados en materia lÃrica: forma sustituta de una realidad imposible (‘acaba el dÃa/ sin haber de los hombros las alas desplegado.../ Yo que hubiera querido vivirlo en poesÃa!’, Los dÃas de los dÃas).
“La unidad de estos poemarios se inicia con su primer libro; asÃ, algunos temas encadenados: la memoria de la propia infancia, de momentos que prefiguran una actitud de vida (‘siempre mirando sueños...’; ‘Y llegué a ser mujer con el alma en los labios/ el espÃritu... todo alas de ensueño’, Ib.); los lazos familiares, el amor y sus zozobras (‘en la vida el amor es el único aliento’, Tiempos de la vida; Libro de estampas, V); los hijos y los temores por ellos (‘Desvelo’, Tiempos de la vida); y nuevamente el recuerdo de la propia infancia (‘Se es feliz con tan poco, apenas.../ ...un recuerdo de niño...’, Ib.) fusionado con la del hijo que la nombra ‘Mali’ (‘Quiero ir/ por el RÃo Azul al paÃs de los sueños,/ de donde me trajiste...’, El RÃo Azul). Todo ello lleva el fondo invariable de un hondo sentimiento religioso. En Las confidencias, reflexionó lúcidamente apoyada en este sentimiento: asÃ, sobre la fe o sobre el justo valor de la fantasÃa y el afán de embellecer con ella la vida; y lo hizo descarnadamente sobre la condición subordinada de la mujer, o sobre hábitos, apariencias, debilidades.â€� (Academia Argentina de Letras, Buenos Aires, 26 de abril de 2000.)
Marilina Rébora es una poeta solitaria que a lo largo de su vida huyó de la estridencia bulliciosa y la difundida notoriedad, pero, en cambio, cultivó devotamente su mundo interior y su opulenta imaginación (“La cebra es un caballito visto a la luz de una persiana entreabiertaâ€�, AnimalerÃas; “Nos aflige ‘La Venus de Milo’: se le escurre la pollera y no puede subÃrselaâ€�, Caleidoscopio ArtÃstico). Mensaje lÃrico el suyo, traduce la visión integral del auténtico poeta-simbiosis, morosa entre el pensamiento y la sensibilidad.
Dijo de ella Manuel Mujica Lainez: “Marilina Rébora es una auténtica poeta, que vive con misteriosa, con apasionada hondura, y que es capaz de provocar en sus sonetos una verdadera sucesión de emociones�.
Marilina Rébora falleció en Buenos Aires el 19 de septiembre de 1999.
la procesión
La imagen del Señor va llegando de lejos– sobre la muchedumbre la figura resalta; circuida por ra...[leer completo]
La imagen del Señor va llegando de lejos– sobre la muchedumbre la figura resalta; circuida por ra...
hijos
Lo sabréis desde ahora -para eso sois mi vida-: cuando un dÃa me vaya, no será que...[leer completo]
Lo sabréis desde ahora -para eso sois mi vida-: cuando un dÃa me vaya, no será que...
amor, ya no te extraÑo
Amor, ya no te extraño, porque siempre te encuentro en la nube viajera, en el astro distante, en el...[leer completo]
Amor, ya no te extraño, porque siempre te encuentro en la nube viajera, en el astro distante, en el...
hit et nunc
Como San Pablo, digo: -AquÃ, Señor, y ahora. No habré de malgastar el tiempo que me diste, tampoc...[leer completo]
Como San Pablo, digo: -AquÃ, Señor, y ahora. No habré de malgastar el tiempo que me diste, tampoc...
la nubecita
Llévame nubecita a lo alto contigo y cúbreme amorosa con tu cendal de gasa; que tu o...[leer completo]
Llévame nubecita a lo alto contigo y cúbreme amorosa con tu cendal de gasa; que tu o...
el perdón
Hacerme perdonar, en mi humildad pretendo, de aquellos que herir pude, o, también, olvidado, de los...[leer completo]
Hacerme perdonar, en mi humildad pretendo, de aquellos que herir pude, o, también, olvidado, de los...
imágenes de salta
                            Señor de los Milagros Señor de los Milagr...[leer completo]
                            Señor de los Milagros Señor de los Milagr...
incomprensión
No comprendes, amor, cuál es mi sentimiento; en vano lo traduzco y en vano te lo explico. A veces m...[leer completo]
No comprendes, amor, cuál es mi sentimiento; en vano lo traduzco y en vano te lo explico. A veces m...
la hormiga
Sin saber que es domingo, ruidoso dÃa de fiesta, va llevando su carga la minúscula hormiga: el tro...[leer completo]
Sin saber que es domingo, ruidoso dÃa de fiesta, va llevando su carga la minúscula hormiga: el tro...
alejamiento
Resultará forzoso el cruel alejamiento y habrá que decidirse, como lo inevitable, lo mismo ...[leer completo]
Resultará forzoso el cruel alejamiento y habrá que decidirse, como lo inevitable, lo mismo ...
la mariposa
Al pasar por la calle, cae una mariposa. Revolando insegura se pierde entre la gente, tornadizo vila...[leer completo]
Al pasar por la calle, cae una mariposa. Revolando insegura se pierde entre la gente, tornadizo vila...
el muñeco roto
En el entusiasmo del dulce embeleco, nunca imaginara que tal vez un dÃa, con peluca ...[leer completo]
En el entusiasmo del dulce embeleco, nunca imaginara que tal vez un dÃa, con peluca ...
no me llames poeta
No me llames poeta -un nombre con laurel- porque mi voz apenas para cantar acierta; acaso suavizada ...[leer completo]
No me llames poeta -un nombre con laurel- porque mi voz apenas para cantar acierta; acaso suavizada ...
dice la niña
“Las madres las hicieron miles de Blancanieves, cientos de Cenicientas y alguna Rapunzel; y por es...[leer completo]
“Las madres las hicieron miles de Blancanieves, cientos de Cenicientas y alguna Rapunzel; y por es...
mar de vidrio
Dijiste: "Mar de vidrio", Señor, y es lo que quiero; un mar que te refleje en toda tu grandeza, por...[leer completo]
Dijiste: "Mar de vidrio", Señor, y es lo que quiero; un mar que te refleje en toda tu grandeza, por...
el mensaje perdido
Se lo ha llevado el viento, esa mano de olvido, el pequeño mensaje que quedara en l...[leer completo]
Se lo ha llevado el viento, esa mano de olvido, el pequeño mensaje que quedara en l...
el antiguo jardÃn
Quedó abrazada al muro, amante, la glicina, y grávido de frutos de oro, el limonero; la cola de ti...[leer completo]
Quedó abrazada al muro, amante, la glicina, y grávido de frutos de oro, el limonero; la cola de ti...
mi fÃsico
No he sido nunca linda —tal vez quise ser alta— y la piel de mis hombros se ace...[leer completo]
No he sido nunca linda —tal vez quise ser alta— y la piel de mis hombros se ace...
ven, madre, a descansar...
Ven, madre, a descansar de todos tus trabajos hasta el jardÃn umbroso que cultivo en mis sueños, a...[leer completo]
Ven, madre, a descansar de todos tus trabajos hasta el jardÃn umbroso que cultivo en mis sueños, a...
los gorriones
Dentro todo es silencio y sombra todavÃa; afuera entre las rejas de los amplios balcones que doran ...[leer completo]
Dentro todo es silencio y sombra todavÃa; afuera entre las rejas de los amplios balcones que doran ...
el castillo
Un castillo de arena. Lleno el foso de espuma, subterráneos cruzándose en unión con el mar, porta...[leer completo]
Un castillo de arena. Lleno el foso de espuma, subterráneos cruzándose en unión con el mar, porta...
yo me pregunto, madre...
Yo me pregunto, madre: ¿No se gasta la pila que la sutil luciérnaga para alumbrarse tiene? ¿Y tam...[leer completo]
Yo me pregunto, madre: ¿No se gasta la pila que la sutil luciérnaga para alumbrarse tiene? ¿Y tam...
cuentos, cuentos...
Hablemos, madre mÃa, para que estés contenta, del collar de guijarros que enfila la corriente, de ...[leer completo]
Hablemos, madre mÃa, para que estés contenta, del collar de guijarros que enfila la corriente, de ...
buenos aires
No tendrá Buenos Aires un rÃo de cobalto ni en sus cofres tesoros de vivas esmeraldas, pero el cie...[leer completo]
No tendrá Buenos Aires un rÃo de cobalto ni en sus cofres tesoros de vivas esmeraldas, pero el cie...
vilano
¡Panadero con pan! ¡Panadero sin pan!, alborozados niños exclaman. ¡Y que vuelva!, al tiempo que...[leer completo]
¡Panadero con pan! ¡Panadero sin pan!, alborozados niños exclaman. ¡Y que vuelva!, al tiempo que...
bordados de dios
“¿Qué quiere decir glauco?�                                  ...[leer completo]
“¿Qué quiere decir glauco?�                                  ...
dios existe
Dos de la madrugada. En trémula zozobra; los silencios, vivientes; la oscuridad sin bor...[leer completo]
Dos de la madrugada. En trémula zozobra; los silencios, vivientes; la oscuridad sin bor...
no le hables de la muerte...
No le hables de la muerte, háblale de las flores, de la aurora dorada y el ocaso de...[leer completo]
No le hables de la muerte, háblale de las flores, de la aurora dorada y el ocaso de...
a qué apenarse tanto
¿A qué apenarse tanto por las pequeñas cosas? Guardemos el pesar para lo irreversible. Si se olvi...[leer completo]
¿A qué apenarse tanto por las pequeñas cosas? Guardemos el pesar para lo irreversible. Si se olvi...
Esta es la página 1 de un total de 2 Siguiente »»
Ver otras páginas: 1 | 2
