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FERNANDO DE HERRERA

Fernando de Herrera (Sevilla, 1534-Sevilla, 1597). Poeta y
prosista español del Siglo de Oro conocido como 'el Divino'.
La mayor parte de lo que sabemos sobre él proviene del Libro
de los verdaderos retratos (Sevilla, 1599) del pintor y poeta Francisco Pacheco.
Nació en Sevilla, en el seno de una muy humilde familia, y se educó a las
órdenes del maestro Pedro Fernández de Castilleja sin obtener, a lo que parece,
título académico alguno. En los últimos años de la década de 1550 trabó amistad
con don Álvaro y doña Leonor de Milán, conde y condesa de Gelves, que, desde muy
pronto, se convirtieron en sus protectores, y esta última en su Musa, la
enamorada que aparece aludida en sus versos como Luz, Estrella, Eliodora etc.
Allá por los años 1565 ó 1566, tras haber recibido órdenes menores, se convierte
en beneficiado de la iglesia de San Andrés. Frecuentó el reducido círculo de
intelectuales y poetas sevillanos del que formaba parte el humanista Juan de Mal
Lara. Juan Rufo y otros contemporáneos señalaron su carácter áspero, retraído y
orgullloso. En 1572 publica en Sevilla su Relación de la guerra de Chipre y
suceso de la batalla naval de Lepanto, en que incluyó su celebérrima Canción en
alabança de la Divina Magestad por la vitoria del señor don Juan en la batalla
de Lepanto. Tras la muerte de su musa en 1578, Herrera se dedicó a corregir y
limar los versos nacidos de su amor juvenil. La publicación de su comentario a
los poemas de Garcilaso de la Vega (Obras de Garcilaso de la Vega con
anotaciones de Fernando de Herrera [Sevilla, 1580]) originó una agria polémica
entre los admiradores del poeta toledano. Un castellano, con el seudónimo de
Damasio, escribió una carta feroz contra Herrera, y el Conde de Haro, Juan
Fernández de Velasco, que era condestable de Castilla, redactó unas
Observaciones del Licenciado Prete Jacopín, vecino de Burgos, en defensa del
príncipe de los poetas castellanos Garcilasso de la Vega, vecino de Toledo,
contra las Anotaciones que hizo a sus obras Fernando de Herrera, poeta
sevillano. A este ataque y el anterior contestó Herrera con un opúsculo Al muy
reverendo padre Prete Jacopín, secretario de las Musas, impreso por primera vez
en Sevilla, en 1870. El conde de Gelves muere en 1581 a causa de la epidemia que
asolaba a la sazón la ciudad de Sevilla. En 1582, después de haber atormentado a
los impresores con sus caprichos tipográficos y de haber corregido a mano las
erratas de muchos de los ejemplares impresos, Fernando de Herrera publica por
fin una breve antología de su obra poética: Algunas obras de Fernando de
Herrera, en edición no venal, ya que no lleva la tasa acostumbrada. Su semblanza
biográfica de Tomás Moro (Sevilla, 1591) fue la última obra que publicó en vida.
En 1619 el pintor Francisco Pacheco, autor, por lo demás, del conocido retrato
del poeta, publicó una recopilación póstuma de la producción lírica de Fernando
de Herrera: Versos de Fernando de Herrera, que contiene 372 poemas, seis de
ellos repetidos; algunos expertos han puesto en duda la autenticidad de algunos
de ellos, porque la lengua es muy diferente, con cultismos y más arcaizante;
seguramente Pacheco utilizó unos manuscritos antiguos de Herrera o retocó los
textos, o ambas cosas a la vez. Un manuscrito de la Biblioteca Colombina, con el
título de Obras de Fernando de Herrera, natural de Sevilla, recojidas por don
Ioseph Maldonado de Ávila y Saavedra. Año 1637, que publicó José María Asensio;
contiene 28 poemas inéditos y varias copias de las Anotaciones.

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